lunes, 25 de febrero de 2008

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Titulo: “Representación que con oficio recomendatorio del señor provisor gobernador del arzobispado han dirigido al Senado los muy venerables señor Dean, Prebendados, Respetables prelados y padres de familia solicitando la proscripción del Tratado de Legislación de Jeremías Bentham, como también de los demás que contengan doctrinas perniciosas”, Bogotá, s.e, 1835, 16 p.,

Autores: Señor Dean, Prebendados, Respetables prelados y padres de familia
En: Obra Educativa: La Querella Benthamista, 1748 – 1832, Luis Horacio López Domínguez (Compilador), Santafe de Bogotá, Presidencia de la República, 1993, pp. 102 –- 107, Obra Educativa: La Querella Benthamista, 1748 – 1832, Luis Horacio López Domínguez (Compilador), Santafe de Bogotá, Presidencia de la República, 1993, pp. 98 – 101
Biblioteca Nacional de Colombia, Fondo Pineda, No 275 (800). 1835 (18/5)

*Lo que esta en azul son correcciones del documento publicado que considero pertinentes. También palabras que no se su significado para la época

“Representación que con oficio recomendatorio del señor provisor gobernador del arzobispado han dirigido al Senado los muy venerables señor Dean, Prebendados, Respetables prelados y padres de familia solicitando la proscripción del Tratado de Legislación de Jeremías Bentham, como también de los demás que contengan doctrinas perniciosas”


República de la Nueva Granada, Bogotá y mayo 18 de 1835

Señor presidente de la cámara del senado. Acompaño a vuestra excelencia la adjunta representación de los muy venerables señor deán, prebendados, respetables prelados y padres de familia, con el objeto que en ella se expresen, y como prelado de la Iglesia la suscribo, esperando que será atendida como es de creerse de la piedad y religiosidad de los honorables miembros de la cámara que vuestra excelencia tiene el honor de presidir.
Dios guarde a vuestra excelencia
El provisor V.C y gobernador del arzobispado
Pablo Plata.

Excelentísimo señor
El capítulo metropolitano de Bogotá ha creído ser obligación de su destino condescender a la instancia de los padres de familia, que suscriben, reducida a que esta corporación una su clamor y súplica a las suyas, representando a vuestra excelencia lo que vamos a expresar. Los padres, naturalmente interesados en procurar las ventajas de sus hijos, en la cátedra literaria, han juzgado de su deber hacer presente y pedir a vuestra excelencia que reputan más interesante y absolutamente necesario en el particular.
El impreso que, con el mayor respeto acompañamos, hace ver concluyentemente que el escrito de Jeremías Bentham se halla en total contradicción con los dogmas sagrados de la religión cristiana. Sus opiniones, máximas, reglas y preceptos sólo tiran a destruir la revelación, de manera que para seguirlas es preciso renunciar al evangelio, y estudiar la incredulidad, que tenga bueno y malo, de útil y pernicioso. No, señor excelentísimo, éste es un escrito envenenado que nada tiene de útil ni de bueno y en que todo perjudica. Es una producción de sistema que aun por los filósofos de la gentilidad, fue mirado con aversión y desprecio. Es la doctrina abominable de Epicuro, que no solamente es opuesta a la pureza, verdad y santidad incostentable de la religión de Jesucristo, nuestro Dios y redentor, sino que mina la paz, perturba la sociedad, arruina todos los principios del bien público, y contribuye a corromper y perder los gobiernos más cimentados, como experimentaron los romanos y los griegos[garc1] .
Bentham establece toda su soñada legislación sobre el deleite y el dolor, es decir, sobre la sensualidad y bien particular del individuo. Este es el fundamento y base de cuanto enseña. ¿Cuál será el edificio que levanta? Desde el año de 1826 se hizo ver con escritos perentorios, que la lección de este libro, forjado de industria para combatir la verdadera religión, y para infestar a sus lectores, sólo puede servir para envenenarlos. Uno de estos escritos es la carta presentada, en que se ve un extracto de los errores que en esta obra compilaron su editor señor Dumont, su anotador el emigrado Salas y Jeremías Bentham, cuyos pensamientos, tomados de los escritos más infautados, han sido motivo que la obra lleve su nombre[garc2] .
Nuestra corporación, que no puede prescindir del dolor que causa el conocimiento de las consecuencias funestas que parecen inevitables en perjuicio de la juventud, se ve precisada a juntar su sentimiento con los de las personas que suscriben. Estos buenos padres estrechados, tanto por el afecto natural a sus hijos, como por la rigurosa obligación de mirar por su educación cristiana, se hallan reducidos a una extraña aflicción. Por una parte desean que sus hijos se instruyan en los principios republicanos, siguiendo y consumando la cartera de estudios. Por otra los retrae el próximo peligro de exponer a los objetos de su mayor cariño a una seducción, que infaliblemente les debe ocasionar el estudio de unas doctrinas que los perderán para siempre[garc3] . Ellos imploran con nosotros las consideraciones sabias de vuestra excelencia.
Resueltos a retirar a sus hijos de concurrir a las aulas, mientras se permita dar las lecciones de Bentham, solo esperan de la piedad de vuestra excelencia salir de este conflicto, y al intento suplicamos todos rendidamente que vuestra excelencia se digne proscribir este libro, prohibiendo que se haga uso de él para la enseñanza pública, como también los otros que contengan doctrinas perniciosas; y por cuanto el congreso está para determinar sus sesiones, pedimos que el proyecto de decreto que recaiga sobre esta petición se declare urgente[garc4] .

Andrés María Rosillo, deán. Vicente Antonio Gómez, prebendado. Marcelino Castro, prebendado, Juan Nepomuceno Escovar, prebendado. José de Torres Estans, prebendado. José María Santander, prebendado. Antonio Herrans, prebendado. Fray Joaquín Galvis, provincial. Fray Felipe Bernal, provincial. Fray Pedro Cuervo, provincial. Fray Juan José Melo, prior. Fray Juan Francisco Navarro, guardián. Fray Antonio Vargas, prior. Fray Pedro Achurí, rector. Fray Salvador Camacho, cura. Doctor Juan José Ardila, cura, Doctor Vicente Ferrer Bernal, presbítero. José María Roballo, presbítero…. y otros

Comentarios:
[garc1]Esta es una obra perniciosa que sigue la doctrina abominable de Epicuro que corrompió a griegos y romanos y en contra religión de Jesucristo,

[garc2]Y en 1826 se había enviado una Carta con los “errores” de la obra editada por Dumont, comentada por el “emigrado” Salas y Jeremías Bentham.

[garc3]Si quieren el estudio republicano, pero no con unas bases que pueden hacer perder a sus muchachos para siempre.

[garc4]Piden que se de un proyecto de decreto que proscribe el libro de Bentham en los estudios y que dicho Decreto se declare urgente

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